El sábado pasado se casó una amiga, sabía que sería un día muy especial y, como tal, se merecía un vestido muy especial así que semanas antes ya me puse manos a la obra. Tenía muy claro como seria el diseño y el color desde un principio, el resto, paciencia y dedicación. Confeccionado totalmente por mí a la vieja usanza, un trabajo de alta costura y el resultado fue este.
Ah! la boda fue preciosa y ya guardo un montón de recuerdos entrañables de ese día.